El cortometraje de Disney Get a Horse (Consigue un Caballo) no es solamente una caricatura animada (Disney’s short film Get a Horse is not just a cartoon)

GetAHorseHace como un mes, fuí a ver la película Frozen (Una Aventura Congelada). Antes de la película la audiencia fue entretenida con un cortometraje animado de Disney llamado, Get a Horse (Consigue un Caballo). En el corto vemos a Mickey y otros personajes cobrar vida gracias a la magia de la tecnología en 3D. Uno puede decir que la caricatura tiene cualidades artísticas excelentes, pero para muchos de nosotros que crecimos mirando caricaturas de Disney, el contenido no fue nada nuevo. ¡Eso fue lo que exactamente me hizo pensar en que @$%#^& estuvo pensando Disney cuando creo este corto en el 2013!

¡La trama va más o menos así: Mickey es felíz siendo Mickey bailando y jugando con sus amigos hasta que Minnie (la compañera de Mickey) es sexualizada y secuestrada por un villano! El despliegue visual del cuerpo de Minnie siendo mal manejado y maltratado por el secuestrador fue perturbador. La caricatura entera fue violencia sexual vendida a nosotros como arte. A pesar de aquellos presentes que estábamos conjeturando como lograr que el proyector dejase de continuar, también muchos se encontraban riendo fuertemente y golpeando los pies en el suelo con deleite.

Get a Horse (Consigue un Caballo) ha sido nominada para un Oscar, y de ganar, será más promovido, será aclamado artísticamente, y podría inclusive inspirar a la creación de otros cortos con contenido similar. Tú podrías optar por ver esta situación como algo benigno, solo una caricatura animada, y que no amerita mucha preocupación. En ocasiones yo también opto por ignorar mi radar feminista y miro cosas que son violentas o tratan a la mujer como un objeto. Sin embargo, todavía espero un nivel más elevado de responsabilidad. Espero que cuanto más educación reciba la gente acerca de cómo la violencia afecta a nuestra comunidades, ésta será erradicada o por lo menos no tolerada. Lo que me deja sintiéndome sin esperanzas es ir al cine y ver que Disney, con la ayuda de la tecnología de hoy, reintroduce la trama sexista y de violencia sexual de algunos de las caricaturas de los años 70s (setenta). Todos los comentarios que he leído acerca de Get a Horse (Consigue un Caballo) han sido positivos. La gente parece amar la idea de que sus hijos y nietos sean introducidos a los personajes animados con los que crecieron. Yo puedo entender el de gustar e inclusive amar algunos de los personajes y películas de Disney. Sin embargo,  creo que es imperativo que los adultos demanden tramas que no perpetúen o normalicen la violencia sexual a nuestros niños. Se lo debemos a ellos y a nosotros mismos.

****

A month ago I went to the movies to see Frozen. Before the main movie, the audience was treated to a short film called Get a Horse. In the short we see Mickey and several other characters come to life with the magic of 3D technology. One can say it had amazing artistic qualities, but for those of us who grew up watching Disney cartoons there was nothing new about the plot. Which is exactly what made me wonder: What the @#$% was Disney thinking when they created Get a Horse in 2013?

The plot goes like this: Mickey is happy being Mickey and dancing and playing with friends until Minnie (his gal pal) gets sexualized and kidnapped by a villain! The visual of Minnie’s body being mishandled and mistreated by the kidnapper was very disturbing to me and others around me. The whole thing was sexual violence sold to us as art. Despite those of us who were wondering how to stop the projector from going any further, there were many laughing out loud and stomping their feet with delight.

Get a Horse has been nominated for an Oscar and—if it wins—will get more promotion, be artistically lauded, and may even inspire other shorts with a similar plot. You may want to choose to see this as something benign, just a cartoon, and not worth the fuss. I do sometimes turn my feminist radar off to watch things that are violent or objectify women. However, I still expect a higher level of accountability. I hope that the more educated people get about what violence does to our communities, the more it will be eradicated or at the very least become intolerable. What leaves me feeling hopeless though, is going to a movie theater to see Disney bring back the sexist and sexually violent plots of some of the 70’s cartoons with the help of today’s technology. All of the comments I have read about Get a Horse have been positive. People seem to love the idea of the characters they grew up with being introduced to their children and grandchildren. I can understand liking and even loving some of the Disney characters and movies. However, I think it is imperative for adults to demand plots that don’t perpetuate and normalize sexual violence to our children. We owe it to them and ourselves.

Cuando el NO de tu niña/o se transforma en silencio (When your child’s NO becomes silence)

Esta blog fue escrito con Leah Holland de la Coalición de Programas de Asalto Sexual de Washington.

Where-We-Live_web-1Casi un año atrás estuve presente en una reunión de amigos en donde se encontraba este hombre, muy querido por el grupo, jugando un juego  con las hijas del vecino. Me informaron que el juego sucedía cada vez que el veía a estas niñas. Este hombre ya en sus avanzados veintes corría detrás de las niñas y las colgabas de cabeza para abajo. La niña de seis años  parecía estar divirtiéndose al principio del juego pero la niña de diez lo empujaba y le decía que se mantuviera alejado. El hombre ignoraba el mensaje directo de la niña (como si no significara si) y continuaba el juego. Yo le pedí a la pareja del hombre que le comunicara a él que la niña estaba tratando de hacer respetar su cuerpo. Ella no disfrutaba del juego y parecía que la niña de seis años estaba irritándose también. La pareja de este hombre me respondió que ella ha estado tratando de explicarle que el juego no les parecía divertido a las niñas, pero también agrego que “todo los niños/as lo amaban y lo consideraban el mejor tío del mundo.” Eso fue lo último de nuestra conversación.

¿Que podría haber hecho y dicho yo acerca de esta situación con el objetivo de comunicar un concepto muy complejo a todos los/as tíos, tías, padres y hermanos con buenas intenciones que se encontraban allí? Yo no intervine directamente y sabía que el grupo con el que estaba, consideraba ese comportamiento culturalmente aceptable. Tampoco quise decir algo  en frente de la pareja de este hombre que podría haber sido tomado como un intento de sexualizar lo que estaba pasando, pero tuve influencia sobre ella para que convenciera a su pareja de que parará el juego con las niñas (aunque le llevo muchos intentos). Esta situación me puso a pensar seriamente acerca de la importancia de intervenir cuando vemos que hay niños/as pasando por situaciones como ésta.

Como adultos es fácil de olvidarnos de que la manera que los adultos respectaron o no nuestros límites personales  cuando éramos niños/as tiene un impacto durante toda nuestra vida. Las conversaciones con los niño/as acerca de los límites personales parecen ser mas populares cuando los padres dicen a sus hijos que no se dejen tocar por extraños “allá abajo.” ¿Pero que hay acerca de decirles a los niños que no toquen a otros niños cuando éstos no quieren ser tocados? ¿Decirle a los niños que está bien el no besar, abrazar o apretar las manos de alguien si ellos no lo desean? ¿Decirles a los niños de que cuando ellos sean adultos tienen que respetar los límites personales de los niños/as que no quieren jugar juegos donde los cuelgan de cabeza hacia abajo? Complicando las cosas un poco más, es difícil de pensar que los adultos que conocemos estén, sin intención alguna, haciendo  a  un niño/a más vulnerable a la coerción sexual en el futuro con el hecho de ignorar sus voces ahora. Este mensaje es comunicado con más fuerza a las niñas. Las niñas son frecuentemente criadas para ser calladas, sumisas y complacientes.

¿Parecería que las niñas presente en esta reunión están siendo criadas con la confianza para decir cuándo algo no les agrada, pero cuanto tiempo continuaran pensando que tienen este derecho si sus voces son constantemente ignoradas por los adultos? ¿Cuánto tiempo tomara hasta que sus voces de NO se transformen en silencio? ¿Si ellas están viendo que si alguien con más poder quiere acceso a sus cuerpos, lo obtiene, cómo podrán ellas hablar de consentimiento con sus parejas en el futuro? ¿Cómo podrán ellas reconocer coerción?

¿Entonces qué podemos hacer? Podemos enseñar a nuestros niños a que pregunten antes de abrazar a alguien y pedir que otros adultos no insistan que un niño/a les den un beso, pero no podemos ser los únicos adultos trabajando en contra de la cultura normativa que devalúa las voces y los derechos de los niños/as. Ya sea que ocurra en el grupo de iglesia, grupo de chicas y chicos scouts, o pequeñas ligas organizadas, nosotros podemos acercarnos a otros adultos para hablar acerca de que podemos hacer para empoderar a los niño/as a que usen sus voces, pero también hacer responsables a los adultos cuando vemos comportamientos potencialmente problemáticos. Así, ayudamos a los niño/as desarrollar buenos  límites personales y también  cambiar las normas culturales que facilitan que el abuso sexual de niños/as continúe.

La Coalición de Programas de Asalto Sexual de Washington, está apoyando un plan de enseñanza de prevención de asalto sexual de niño/as, Donde Vivimos (Where We Live), que está diseñado a enseñar a los adultos a reconocer comportamiento preocupante y a intervenir de manera efectiva para mantener seguro a los niño/as. Donde Vivimos específicamente se enfoca en comportamientos “luz amarilla” que no son explícitamente abusivos pero que pueden ser señales de comportamiento predatorio o falta de respeto por los derechos y límites personales de los niño/as. Donde Vivimos es gratis y descargable a través de la Coalición en contra de la Violación de Pennsylvania. ¡Revíselo y díganos su opinión!

****

This post was co-authored with Leah Holland with the Washington Coalition of Sexual Assault Programs.

About a year ago I was attending a gathering where this man, well-liked by the group I was with, was playing a game with the neighbor’s children. I came to find out this happens every time he saw these girls. The man, who is well into his late twenties, would run after the two girls, catch them, and lift them upside down. The six year old was finding it amusing at first, but the ten year old would push him away and tell him to stay away. He would disregard her strong message (taking her no as a playful yes) and continue the game. I asked the man’s partner to communicate to him that the girl was trying to tell him to respect her boundaries. She did not enjoy the play and it seemed that the six year old was becoming increasingly annoyed as well. His partner replied that she has been trying to get him to understand that what he was doing to these two girls was not funny to them, but she also added that “all the children love him and consider him the best uncle in the world.” The conversation was left at that.

What could I have done and said about the situation to communicate a very complex concept to the many well-intentioned uncles, aunts, parents, and siblings who were there? I did not intervene directly and I knew the group found this behavior culturally acceptable. I did not want to say something that could be construed as me sexualizing the situation. I enlisted his partner to get him to stop the game (though it took her many attempts). This situation really got me to think seriously about why it is important that we do intervene when we see things like this happening to children.

As adults it is easy to forget that the way people respected (or didn’t) our boundaries as children, directly impacts us throughout life. Conversations with children about boundaries seem to be popular when it is parents telling children not to let strangers touch them “down there.” But what about telling children not to touch other children when they don’t want to be touched? Telling children that it is ok not to want to kiss, hug, or shake someone’s hand if they don’t want to? What about telling children that when they grow up to be adults they need to respect the boundaries of children who don’t want to play upside down games? To further complicate things it is hard to think that adults we know may be unintentionally making a child more vulnerable to sexual coercion in the future by ignoring their voices now. This message is conveyed even stronger to girls. Girls are often raised to be quiet, obedient, and accommodating.

It seems like the girls at this gathering are being raised to feel confident in saying no when they do not like what is happening, but how long will they feel that  they have this right if their voices are constantly ignored by adults? How long will it take for them to quit saying NO and just stay silent? If they are being shown that when someone with more power wants access to their bodies they get it, how will they be able to talk about consent with their partners in the future? How will they be able to recognize coercion?

So where does this leave us? We can teach our children to ask before they hug someone, and ask adults not to insist a child give them a kiss, but we can’t be the only adults working against the cultural norm of devaluing the voices and rights of children. Whether it’s a church group, Girl or Boy Scouts, or Little League, we can bring adults together to talk about what we can do to empower kids to use their voices, but also hold adults accountable when we see potentially problematic behavior. Not only will this help children develop good boundaries, but it can also change the cultural norms that allow child sexual abuse to continue.

The Washington Coalition of Sexual Assault Programs  is piloting a child sexual assault prevention curriculum, Where We Live that is designed to teach adults to recognize concerning behavior and intervene effectively to keep kids safe. Where We Live specifically focuses on “yellow light” behaviors that are not explicitly abusive but may be signs of grooming or a lack of respect for children’s rights and boundaries. Where We Live is free, and downloadable from the Pennsylvania Coalition Against Rape. Check it out and tell us what you think!

Una Moraleja acerca del Privilegio y la Coerción Reproductiva (A Cautionary Tale of Privilege and Reproductive Coercion)

En Junio los noticieros irrumpieron con la noticia de que 150 prisioneras fueron coaccionadas a firmar papeles de consentimiento para ser esterilizadas en unas cárceles en California desde el año 2006. A algunas mujeres se les pidió consentir a la esterilización durante el parto. Otras mujeres fueron intimidadas a dar consentimiento por doctores que repetidamente las humillaron por ser pobres o tener más de un hijo.

handcuffed-uterus

Hasta el momento todas las que han denunciado el hecho son mujeres de color. Las prácticas de esterilización forzada como este han impactado desproporcionadamente a las mujeres de color y a la mujer pobre a lo largo de la historia de los Estados Unidos. Esta forma de coerción reproductiva es solo un ejemplo de la violencia cometida por las instituciones e individuos en contra de las mujeres de color.

Las personas que perpetran esta violencia institucional en contra de las mujeres y adolecentes de color frecuentemente la disfrazan de cruzadas con intenciones de salvarlas de los errores inminentes que están condenadas a cometer. Como si ellas no pudiesen responsablemente decidir cuándo ser madres pero solamente decidir a “no serlo.” De ésta manera usamos los embarazos de las adolescentes latinas y negras como cuentos de moralejas, como fue el caso en la ciudad de Nueva York donde los mensajes claramente intentaron de humillar a las madres y padres adolescentes. Las mujeres de color encarceladas son coaccionadas a consentir a la esterilización por la creencia de que ellas no tienen la habilidad de tomar ‘buenas’ decisiones sobre sus cuerpos y sus familias.
El mensaje de que las mujeres pobres y los adolescentes de color no debieran de ser padres o madres facilita le existencia de la coerción reproductiva. Mientras que la creación de un ambiente de apoyo por los derechos de cada persona a ser padre/madre hace que la coerción institucional e individual tenga menos chances de prosperar.La prevención de la coerción reproductiva requiere que apoyemos el derecho a la reproducción de todas las personas. En el momento que nos planteamos el problema como si algunas personas se merecen ser padres más que otras quedamos atrapados en un debate de valores y asumimos el rol de Policías del Derecho a Reproducir. Muchos de nosotros podemos nombrar fácilmente las dificultades de convertirnos en padres y madres muy jóvenes o sin tener suficiente dinero para hacerlo (y muchos de nosotros pensamos que el ser madres/padres es solamente una bendición lo que es frecuentemente un valor en las culturas colectivistas). El desafío para muchos de nosotros es el de también reconocer que no debemos marginalizar a las personas que han decidido reproducirse comunicándoles que cometieron un error que no resultará en nada bueno.

****

Back in June the news broke that 150 inmates were coerced to sign consent forms to be sterilized in California jails between 2006-2010. Some women were asked to consent to sterilization while in labor. Some women were bullied into signing consent forms by doctors who repeatedly shamed them for being poor or having multiple children.

So far, all the women who have come forward are women of color. Forced sterilization practices like this have disproportionally impacted women of color and low income women throughout the history of the United States. This form of reproductive coercion is just one of the many types of violence perpetrated by institutions and individuals against women of color.

The people who perpetrate this institutional violence frequently disguise it as a campaign to save women and teens of color from the impending bad choices they are doomed to make. As if they could not responsibly decide when to become parents but only not to become one. We use Latino and Black teen pregnancy as a cautionary tale like in the New York City campaign that clearly intended to shame teen parents. Women in prison are coerced into sterilization because of the belief that they do not have the ability to make “good” decisions about their bodies and their families.

Preventing reproductive coercion requires that we support everyone’s right to reproduce. The moment we approach the issue as if some deserve to be parents more than others, we are trapped in a debate about values and we assume the role of Reproductive Police. Many of us can readily name the challenges of becoming parent’s too young and/or lacking the financial resources to do it (and many of us can think of parenthood only as blessing, a prevalent view in collectivist cultures). The challenge for many of us is understanding that we shouldn’t marginalize those who choose to become parents by telling them that they made a bad choice and no good will come of it.

The narrative that poor women and teens of color should never become parents makes reproductive coercion more likely to happen. Creating an environment of support for the rights of anyone to become a parent makes institutional and individual coercion less likely to thrive.

Que tienen en común Gwyneth Paltrow y Jennifer Lopez? (What do Gwyneth Paltrow and Jennifer Lopez have in common?)

Lopez photo public domain; Paltrow photo by Andrea Raffin
Lopez photo public domain; Paltrow photo by Andrea Raffin

Tal vez estás pensando dinero, fama, o quizás que las dos fueron novias de Ben Affleck. Todas estas respuestas son correctas, pero aún tienen algo más. Durante el pasado mes de Abril Gwyneth Paltrow fue la más buscada en todas la páginas web debido a lucir un vestido súper transparente. Por esta misma razón Jennifer López fue la más buscada en el 2000. Era prácticamente imposible navegar el intranet sin ver todo el comentario y furor acerca del vestido transparente de Paltrow. ¿A este punto tal vez te estas preguntando, porqué debiera de importarme esto a mí? ¡Esa fue exactamente mi primera reacción! Yo me encontré molesta con toda la atención que los medios de comunicación le estaban prestando a la estrella de Hollywood y sus piernas largas, para más tarde darme cuenta cuál era la razón por la me encontraba tan molesta Todo el comentario de la media era acerca de que tan perfecta era “ Paltrow. ” Perfecta de acuerdo a los estándares de bellezas impuestos por los medios de comunicación. Inclusive Paltrow hizo broma de su situación contando que para poder lucir el vestido transparente su asistente tuvo que salir a las apuradas a conseguir una afeitadora. También Paltrow comento que se sintió avergonzada por no haberse afeitado el día anterior (no solamente se refirió a sus piernas).

Habiendo sufrido horas de dolor por vestir unos tacones altos en mi boda y solamente porque lucia bien con mi vestido, me puedo identificar con  el deseo  de satisfacer las expectativas. ¡Mejor dicho… las expectativas de presentarnos  convencionalmente femeninas! Algunos pueden decir que ésta manera de conformarse a estos estándares de belleza son opcionales para las mujeres en el 2013. ¿Pero es esto verdad? Las bromas acerca de las mujeres que no se afeitan las piernas o las axilas continúan siendo muy comunes. ¿No te preguntas que tan larga y que tan profunda es la lista de expectativas que nos acompaña por el hecho de ser mujer? Cosas que van desde afeitarse las piernas hasta dejar que tu pareja tome control de la relación. Yo trato de transformar mi relación con esa lista de expectativas cada vez que algo interfiere con mi capacidad de ser un ser humano completo. ¿Cuál es la expectativa de roles de género que afecta tu vida que te gustaría cambiar empanzando hoy?

****

You may be thinking money, fame, or even Ben Affleck as an ex. These are all true, but there is more. Last April Gwyneth Paltrow made the top of every search engine with her see-through dress, just like Jennifer Lopez did back in 2000. It was practically impossible to go online without seeing the uproar about Paltrow’s dress. You may be asking, “Why should I care?” That was my exact reaction! I was really annoyed by all the media attention to the Hollywood star and her long legs. Then I realized why I was so annoyed: all the commentary was on how ‘perfect’ she was, according to conventional standards of beauty imposed by the media. In fact, Paltrow made a joke about her assistant running to get a razor to eliminate the unwanted body hair and how she felt ashamed for not having shaved the day before (hint: she was not just referring to her legs).

Having experienced hours of pain myself standing in tall heels during my wedding just because it looked good, I can totally relate to feeling like you have to live up to certain expectations. Specifically, a conventional feminine look! One can argue that this is optional for women in 2013, but is it really? Jokes about women who don’t shave their underarms or legs are still common. Doesn’t it make you wonder how long and ingrained the list of expectations is that we carry through our lives as women? Things that range from shaving your legs to letting your partner take control of the relationship. In my life, I try to challenge those expectations whenever they interfere with my ability to be a complete human being. What is one gender expectation that you want to challenge starting today?

Es solamente una bofetada de telenovelas (It’s just a soap opera slap)

(scroll down for English translation)

El otro día, mi pareja y yo estábamos mirando una comedia en la cual uno de los personajes principales iba a ser la dama de honor en la boda de su ex pareja. La women-slapcomedia continúa a través de una series de incidentes cómicos cuando de repente la dama de honor abofetea a su ex (y futura pareja al final de la película). Yo me encontré a carcajadas por la bofeteada e incluso pensando que la otra persona se lo merecía por haber sido tan desconsiderada. Pero segundos después comencé a cuestionar mi reacción. Ignorando mi propio consejo de que tenía que relajarme porque es solo una película, me puse a analizar la situación. ¡De todas maneras cuestionar mi posición acerca de quien se merece una bofetada me parece razonable! Me molestó que esa bofetada sea tan casual—casi normal. Nadie se disculpó. ¡Solamente sucedió! El hecho de que se trataba de una pareja del mismo género no cambio la sensación incómoda por la agresión. No es la primera vez que veo una  bofetada ocasional, al contrario estuvo presente en todas las telenovelas que seguí de adolescente y adulta. Incluso he visto bofetadas en novelas americanas como All My Children (Todos mis Niños), General Hospital (Hospital General) y también Modern Family (Familia Moderna).

Me puse a pensar de cuando hablamos de abuso en las relaciones, siempre hablamos de la presencia del poder y control como patrón de conducta. Algunos de nosotros creemos que un solo incidente de abuso no es suficiente para calificar a la relación de abusiva. ¿Sería entonces apropiado que nos riéramos si una persona recibe una bofetada sólo una vez? ¿O estas bofetadas ocasionales que vemos en las telenovelas y películas nos llevan a aceptar la violencia que ocurre en las relaciones reales? Personalmente, yo creo que las bofetadas ocasionales que vemos en la televisión promueven violencia y en algunos contextos contribuyen a varios sistemas de opresión. Ahora, ¿deberíamos de parar de mirar las películas y telenovelas que tanto nos gustan porque esto ocurre? Independientemente de la respuesta, me gustaría alentar a las personas a reconocer la bofetada ocasional la próxima vez que la vean. Incluso tal vez puedan hablar con alguien acerca de ello. Quizás pueden decir, “que buena película o episodio pero ¿qué pensaste de la bofetada?

******

My sweetie and I were watching a romantic comedy the other day in which one of the main characters was asked to be the Maid of Honor for her ex—a woman she is still in love with. The plot continues through a series of comic events that lead to the Maid of Honor suddenly slapping the bride (her ex- and future lover)! I caught myself laughing and even thinking that the person at the end of that slap deserved it for all the pain she had caused. But then I started to question my reaction. I decided to ignore my own advice that I should relax because it’s just a movie. After all, questioning one’s judgment of who deserves to be slapped seems to me to be a reasonable standard to have. It bothered me that the slap seemed so casual—almost acceptable. It just happened. No one even apologized! The fact that it was a same-gendered couple did not make it any less troublesome to me. I am not unfamiliar with the occasional movie slap—they are ubiquitous to the telenovelas I watched growing up. I have also seen them on All My Children, General Hospital, and even Modern Family.

It got me thinking, when we discuss abuse in relationships we always talk about power and control as a pattern of behavior. Some of us believe that a one-time incident is not enough to call a relationship abusive. So, is it ok to laugh if someone gets slapped just one time? Or do these occasional slaps in the movies and telenovelas lead us to accept real-life violence in relationships? Personally, I believe that the occasional slap does promote violence and oppression. Now, should we stop watching the movies and soap operas that we enjoy so much because of it? Either way, I would encourage you to acknowledge a slap the next time you see it. Maybe talk to someone about it. Say, “What a great movie/episode, but what do you think about that slap?”