Desacelerando (Slow down)

Tengo la mala costumbre de tratar de hacer demasiado, en poco tiempo. Nadie puede decir que no soy eficaz. Sin embargo, vivir de prisa simplemente me ha evitado disfrutar y estar presente en muchos momentos, momentos que pasan y no suelen repetirse.

to-do-list-breath-inHace unos meses, mi hijo de 7 años me compartió algo que estaban practicando en la escuela, me trajo un velocímetro con tres niveles: el nivel azul, cuando esta uno sumamente tranquilo; el nivel verde cuando uno está en la velocidad adecuada; y el nivel rojo, cuando uno está acelerado. Los dos nos pusimos a practicar nuestros niveles de velocidad. O sorpresa, más de una vez escuche, “mama, estas en rojo, ¿cuál es la prisa?”. En ese momento, entendí el  como estoy viviendo mi vida.

El estar viviendo en ‘rojo’ me hace sentir saturada, cansada, mi creatividad disminuye, pero lo más triste es que mis relaciones personales se ven afectadas también. No dedico tiempo de calidad y muchas veces debido a todo lo anterior estoy irritable, o impaciente. Y esto está escalando, no tiene mucho deje comida en la estufa mientras salía a hacer unos mandados. ¿En qué estaba pensando? Gracias a los bomberos y excelentes vecinos no pasó a mayores.

Mi tranquilidad mental y espiritualidad definitivamente se han visto afectadas también. Por un lado quiero vivir en armonía, feliz, disfrutando cada instante tanto con mi familia como en mi trabajo y por otro lado me saturo a más no poder, hago, hago y hago pero no vivo, no estoy presente, estoy en piloto automático siempre haciendo o produciendo algo. Esto tiene que parar, quiero y estoy dispuesta a cambiar esto. Una amiga sabia me sugirió empezar con cosas pequeñas, como tres minutos de yoga al día, detenerme constantemente y hacer respiraciones profundas, alimentarme bien, tratar de ir a la cama a buena hora.

Todavía me cacho en rojo más de una vez al día, pero por lo menos ya estoy más consciente de esos momentos. Cada día es un nuevo empezar, una oportunidad a ser mejor. Día a día continuaré siendo consciente de mi velocidad y la ajustaré cuantas veces sea necesario. Te invito a hacer lo mismo, no perdemos nada y podemos ganar mucho!

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I have a bad habit of trying to do too much in a short period of time. No one can say I’m not effective. However, living in a hurry has kept me from enjoying and being present in many moments; moments that I can never get back.

A few months ago, my seven-year-old son shared with me a tool they were using at his school; he brought home a speedometer with three levels: the blue level, when you are very calm; green when you’re at the right speed; and the red level, when you are in a hurry. We immediately set out to practice our speed levels at home. Surprise! More than once I heard, “Mom, you are in the red, what’s the hurry?” Right then, I realized the problem with how I’ve been living my life.

Living in the red makes me feel saturated, tired, and less creative. But the saddest part is that my personal relationships are affected as well. I do not spend quality time with those I love and many times, due to all of the above, I am irritable or impatient. And this is escalating—not too long ago, I left food on the stove while I went to do some errands. What was I thinking? Thanks to firefighters and great neighbors, it did not get as bad as it could have been.

My spirituality has definitely been affected as well. On one hand, I want to live in harmony, happiness, enjoying every moment, both with my family and my work. But on the other hand, I saturate myself to the top and I do and do without living. I am not in the present—I am living on autopilot, always producing or doing something. This has to stop. I want and am willing to change this. A wise friend suggested I start with small things: like three minutes of yoga during my day; pause often and take deep breaths; eat well and try to go to bed early.

I still catch myself in a hurry more than once a day, but at least now I am more aware of these moments. Every day is a beginning, a chance to be better. I will continue to be aware of my speed and I will adjust it as many times as necessary. I invite you to do the same—we can’t really lose anything and we can gain a lot!

Nosotros el pueblo (We the people)

Los Estados Unidos han sido mi hogar por los últimos 14 años. Es el país de mi hijo, el lugar que me dió la oportunidad de reinventarme, de iniciar una nueva etapa en mi vida, de ser madre, de desarrollarme profesionalmente. Este país me recibió con los brazos abiertos y cada día me da nuevas oportunidades y libertades para continuar mi crecimiento en todo aspecto. De las cosas que Constitution_We_the_Peoplemás me gustan y respeto de este país es el cómo se formó. Esa esencia donde el respeto a la libertad de creencias, y el respeto a las leyes son principios fundamentales, entre muchos otros el “We the people” (Nosotros el pueblo).

Desafortunadamente la experiencia de millones de inmigrantes en este país, no se compara con mi experiencia como inmigrante. Muchos confrontan abuso y explotación; las familias están siendo separadas, y viven con miedo a ser deportados. Estas familias como la mía, estamos aquí con sueños de ofrecer un mejor futuro para nuestros hijos. Las familias indocumentadas apenas pueden satisfacer las necesidades básicas de sus hijos y el estrés con el que viven ejerce presión en sus relaciones haciendo a veces difícil tener relaciones amorosas y saludables. Nuestro sistema de inmigración es un sistema que no funciona correctamente, simple y llanamente necesita ser reparado o reinventado.

El Presidente Obama, el mes pasado, emitió una orden ejecutiva donde una gran mayoría de inmigrantes que no han tenido la opción de legalizar su estadía en este país puedan hacerlo y así dejar de vivir con el miedo a ser deportados. Con esto, pienso que el Presidente está retomando los principios fundamentales con los que se fundó este país.

La orden ejecutiva es un pequeño paso, un pequeño comienzo de algo que puede convertirse en un verdadero cambio. Es la oportunidad de unirnos y hacer de los Estados Unidos un país aún más rico de lo que ya es. Todos podemos tener creencias y culturas diferentes sin perder nuestra individualidad. Dejemos a un lado el racismo, los prejuicios, y la necesidad de que las cosas tengan que verse de una sola manera.  Cada uno de nosotros tiene un papel importante que ejercer para que este cambio se dé en su plenitud. No nos olvidemos que aquellos que se encargan de aprobar las leyes y hacer este cambio trabajan para nosotros. Vamos a continuar a lo que el Presidente Obama nos hizo favor de iniciar.

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The United States has been my home for the past 14 years. It is the country of my son, the place that gave me the opportunity to reinvent myself, to start a new phase in my life, to grow professionally. This country welcomed me with open arms and every day gives me new opportunities and the freedom to continue my growth in every aspect. The thing that I like most and respect about this country is how it was formed, with a foundation of respect for freedom of beliefs and respect for the law as fundamental principles. “We the people.”

Unfortunately the experiences of millions of immigrants in this country do not match mine. Many face abuse and exploitation, are separated from their families, and live in fear of being deported. These families, like mine, are here with dreams of providing better futures for their children. But when families are undocumented, they can barely meet their children’s basic needs. This stress puts pressure on their relationships making it sometimes difficult to have loving and healthy relationships. Our immigration system is a system that does not work correctly, quite simply it needs to be repaired or reinvented.

Last month President Obama issued an executive order that allows a large majority of immigrants who previously did not have the option to legalize their stay to now do so and stop living in fear of being deported. By doing this I feel the president is returning to the fundamental principles on which this country was founded.

This executive order is a small step, a small beginning of something that can become a real change. It is an opportunity to unite us and make the United States an even richer country than it is already. We all can have diverse beliefs and cultures without losing our individuality. Let’s leave aside racism, prejudice, and the need for things to look alike and be just  one way. Each of us has an important role to play in order for this change to happen. Let’s not forget that the people responsible for passing laws and making these changes work for us. Let’s continue what President Obama has started.